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Cásate conmigo



Sinceramente he perdido la cuenta de cuantas veces hice borrón y hoja nueva antes de escribir este ensayo, tengo la idoneidad de escribir “atrofiada” por muchos meses de cruel abandono, qué mejor manera de retomar este blog que escribiendo las historias que me regalan las personas que dejan una huella en mi memoria, que me vienen como anillo al dedo a este tiempo de sequía literaria. Como siempre, muy agradecido.

Ha cambiado la escena, así repentinamente. No me doy cuenta hasta ahora, que para escribir sobre esto necesito pensar en pretérito, y es entonces cuando se aproxima a mi memoria la última de nuestras proposiciones y, quizá la mas difícil de relegar. Pero, ¿Qué tuvo de especial esa proposición frente a las demás? Me gustaría tener la respuesta a esta interrogante, o mejor aún me hubiese gustado estar a la altura de el hecho. Sospecho que la respuesta es más natural, algo que no puedo forzar, que comparecerá con el tiempo.

Quizá no despegué los pies de la tierra tanto como fue necesario, el hecho de que no sea lo suficientemente idealista es algo trivial, algo que jamás le perturbó, pero si es el hito por el cual no puedo mantener una relación formal y de ahí mi miedo a etiquetar las cosas y no busco excusarme o justificar mi conducta, pues me equivoqué pero si pudiese retroceder el tiempo lo haría con el único propósito de no marrar nuevamente. De los errores se aprenden y en este caso aprendimos más el uno del otro a posteriori y he ahí algo que solo ella pudo evidenciar. Somos tan diferentes, pero sigo convencido que en algo tenemos afinidad.

Mi camino hacia la madurez emocional lleva consigo, inevitablemente, separación y soledad. “Saber estar solo sin sentirse solo es uno de los principales pasos hacia la madurez” dice el Psicólogo. En estos tiempos locos, tengo claro el concepto entre razón y emoción y, aunque puedo optar por dejarme llevar por uno u otro aspecto, según lo prefiera, soy capaz de elegir en vez de verme dominado por las emociones o trato de controlarlas recurriendo exclusivamente a la razón.

Mi pensamiento hoy se destila en un vino blanco, afrutado, fresco, no exento de alcohol pero sin excesos. Como una melodía sugerente pero que no colapsa de manera barroca el santuario de mis sentidos. Y esa idea es la primera persona del plural, nosotros. Un nosotros de más de 7000 millones de personas. Sólo eso ha pasado por mi mente de manera fugaz, esa palabra que queda abierta a la realidad de cada uno, a la vivencia de su día, pero que no pretende ser decorado por nada más. No sé si despertará interés ni por cuanto tiempo, pero esto ha sido todo.

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CONVERSACIÓN

1 comentarios:

  1. a propósito de la soledad, a ver qué te parece esto:

    http://apropositodenosotras.wordpress.com/articulos-2/la-soledad-y-el-otro/

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